La decisión de la Corte Constitucional de permitir el consumo de alcohol y estupefacientes en el espacio público, es un fallo que afecta directamente la vida, la integridad y la seguridad de cientos de miles de niños y jóvenes en nuestras ciudades y municipios.

La reacción airada de alcaldes, autoridades de policía, rectores de colegios y padres de familia en contra de la decisión, refleja la gravedad de la situación. No hay clamor más grande en cada barrio, que el que hacen los padres de familia reclamando acciones contundentes en contra de los consumidores y jíbaros que se tomaron los parques y colegios.  El fenómeno del microtráfico es el peor de los males que afecta a Colombia en el siglo XXI. Ya no solo afecta las grandes ciudades, sino que ha llegado para quedarse y ahora está en municipios medianos y pequeños, inclusive en las áreas rurales.

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