A finales del año pasado, Bogotá comenzó a ver por sus calles patinetas eléctricas para alquiler. La ciudad entró en la moda de la movilidad de la última milla. Estos vehículos eléctricos, que son furor en miles de metrópolis del mundo, son el resultado de una mayor conciencia ambiental y de emprendedores que quieren ayudar a solucionar los problemas urbanos y de aplicación de tecnologías dentro del concepto de economía compartida.

La dinámica de las plataformas tecnológicas de movilidad ha desbordado la capacidad estatal. Dichos modelos rompieron todos los esquemas tradicionales de las ya débiles instituciones públicas. Los funcionarios y las reglas normativas no tienen la capacidad de respuesta rápida a las demandas de estos emprendedores y de los ciudadanos que reclaman soluciones de movilidad apropiándose, a una velocidad exponencial, de estas plataformas y vehículos que si dan respuesta al caos del transporte.

Las ventajas de las patinetas y su esquema de alquiler son inmensas: disminuyen los viajes en vehículos privados para la última milla, mejoran la calidad del aire de las ciudades teniendo en cuenta que son eléctricas, conectan puntos de último recorrido con el sistema de transporte público, son de fácil accesibilidad y parten de la confianza en el ciudadano.

En solo seis meses entraron a operar cuatro empresas con más de 3000 patinetas en el norte de la ciudad. Es impresionante ver cómo la ciclorruta de la carrera 11 entre las calles 100 a la 72 se llenó de patinetas. Ahora compiten con las bicis que ya se habían multiplicado en esta vía. También se volvieron un vehículo de mayor inclusión para lograr más adeptos a la movilidad sostenible. Ya se ven más mujeres, adultos mayores y jóvenes usando masivamente las patinetas.

Si se suman los más de 900 mil viajes en bici más los nuevos 300 mil de patinetas, lo que está sucediendo en la ciudad es una verdadera revolución de la movilidad sostenible. Ante el atasco en la ciudad de los carros privados y ante la imposibilidad de tener mejor servicio en Transmilenio, la gente se baja a usar patinetas en tramos cortos, y ahora no solo alquilan, sino que las están comprando.

 

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